Ecuador cerró 2025 sin brotes confirmados de influenza aviar de alta patogenicidad en granjas comerciales, pero la vigilancia epidemiológica sigue siendo el tema que más preguntas genera entre productores medianos y pequeños. Este es un resumen de lo que cambió en el último año y lo que sigue sin resolverse.
Lo que mejoró
Agrocalidad amplió el muestreo periódico en las provincias con mayor densidad de granjas —Pichincha, Cotopaxi y Tungurahua concentran la mayor parte del monitoreo activo. Los protocolos de bioseguridad de perímetro (control de vehículos, pediluvios, cuarentena de nuevos lotes) dejaron de ser una recomendación y en la práctica ya son un requisito para mantener ciertas certificaciones de exportación.
Lo que sigue siendo un riesgo
La presión sigue viniendo de dos frentes: aves migratorias en las zonas de humedal de la costa, y la informalidad en el transporte de aves vivas entre provincias. Un solo lote sin trazabilidad clara puede exponer a una granja entera, independientemente de qué tan estrictos sean sus propios protocolos internos.
Qué significa esto para nosotros
En Grupo Isabela no compramos aves a terceros ni tercerizamos el faenamiento —una decisión que tomamos hace años precisamente para no depender de la bioseguridad de otra operación. Cada lote que entra a nuestras granjas tiene origen conocido, y cada salida de producto terminado es rastreable hasta esa granja. No es una garantía absoluta contra ningún riesgo sanitario, pero sí es la única forma honesta de reducirlo que conocemos.
