Un pollo entero de 1.8–2.4 kg rinde más de lo que la mayoría de recetas aprovecha. Estas son tres formas de dividirlo para que no sobre nada ni falte variedad en la semana.
1. Pechuga y muslos para el día a día
Separa pechuga y piernas apenas lo compres. La pechuga se cocina rápido —a la plancha o al horno, 20 a 25 minutos— y sirve para almuerzos entre semana. Los muslos aguantan cocciones más largas sin secarse: guisados, al horno con papas, o en caldo.
2. La carcasa no se bota
Con los huesos, la piel sobrante y las puntas de ala se hace un caldo base en 45 minutos: agua, la carcasa, cebolla, zanahoria, apio y sal. Ese caldo congela bien y sirve de base para sopas o arroces durante semanas.
3. Alitas aparte, para cuando hay más gente
Si el pollo viene con alitas, sepáralas del resto y congélalas aparte. Se descongelan rápido y funcionan como entrada o plato principal cuando llega gente a comer, sin tener que sacrificar el resto del pollo para eso.
Con esta división, un solo pollo entero cubre fácilmente tres o cuatro comidas distintas en la semana.
