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Operación22 ago 2026

Cómo funciona nuestro sistema de trazabilidad por lote

Cada bandeja de pollo que sale de nuestra planta lleva un código de lote. La mayoría de clientes nunca lo miran, pero está ahí por una razón concreta: si algo sale mal en cualquier punto de la cadena, necesitamos poder rastrearlo en minutos, no en días.

1. El origen se registra en la granja

Desde que un lote de pollitos llega a una granja de engorde, queda asociado a esa granja, a esa fecha de ingreso y al lote de incubación del que proviene. Ese registro no se puede editar después sin dejar rastro de quién hizo el cambio y cuándo.

2. El código viaja con el lote hasta faenamiento

En planta, cada lote conserva su identificación de origen durante todo el proceso: aturdimiento, desangre, eviscerado y clasificación por peso. El código que termina impreso en el empaque no se genera al final —es el mismo que empezó a existir en la granja.

3. El código consultable llega al consumidor

Con ese código, cualquier distribuidor o consumidor final puede confirmar de qué granja salió el producto que tiene en sus manos y en qué fecha fue procesado. No reemplaza una auditoría formal, pero sí hace visible algo que en la industria muchas veces se queda solo en el discurso.